Llorenç Saragossà

Este post es otra colaboración de María Antonia Alsina en el blog. En él se analizará la siguiente obra:

Llorenc-Saragossa-B

Llorenç Saragossà.
Predicación de san Pedro.
Pintura al temple sobre madera
111 x 73 cm.
Valencia, ca. 1380 – 1390
Procedencia: Probablemente de la Iglesia de San Pedro de Teruel.

La tabla que a continuación se presenta corresponde al pintor Llorenç Saragossà (Lorenzo Zaragozano), activo entre Barcelona y Valencia a lo largo de los años 1363 – 1406. Inicialmente conocido como maestro de Villahermosa del Río, se le atribuyó el retablo de la población homónima en Castellón.

El corpus de obra de este pintor marcado por un cuidado y delicado estilo Italo-gótico, se establece como punto de contacto entre la pintura gótica catalana y valenciana, tal y como se puede apreciar en la Virgen de la Leche de Torroella de Montgrí (Barcelona, Col. Godia) [fig.1], que se puede relacionar con el retablo de San Lucas del gremio de carpinteros de la ciudad de Valencia (Valencia, Museo de Bellas Artes) [figs. 2-5] y con el retablo de la Virgen de la Leche, Santa Clara y San Antonio Abad procedente de Chelva (Barcelona, MNAC) [fig.6].

Fig. 1. Llorenç Saragossà (Lorenzo Zaragozano): Virgen de la Leche de Torroella de Montgrí. Barcelona,​​ Col. Godia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figs. 2 -5. Llorenç Saragossà (Lorenzo Zaragozano): Virgen de San Lucas del gremio de carpinteros de Valencia. Valencia, Museo de Bellas Artes.

 

Fig. 6. Llorenç Saragossà (Lorenzo Zaragozano): Retablo de la Virgen de la leche, Santa Clara y San Antonio Abad. Procedente de Chelva (Valencia). Actualmente Barcelona, MNAC.

Entre los años 1363 y 1374 Zaragozano residió en Barcelona, pudiendo entrar en contacto con el estilo Italo-gótico de los hermanos Serra [fig . 7]. Tal fue la fortuna de este pintor que llegó a contratar hasta doce retablos. No es de extrañar, pues, que un maestro de tal actividad fuera reclamado por los consejeros de la ciudad de Valencia el año 1374 para que se estableciera de manera definitiva en la capital del Reino. A partir de este momento residió en Valencia y conoció las novedades técnicas y estilísticas que Marçal de Sas introdujo desde Flandes y Gherardo di Jacopo, dicho Starnina, desde Florencia. Una de las innovaciones más destacadas es la voluntad de representar la profundidad y perspectiva espacial, situando a los personajes que configuran una escena en hileras sobre un fondo arquitectónico y mostrando diferentes sucesiones de planos, tal y como pudo observar en el retablo que Marçal de Sas pintó para la capilla de Santo Tomás de la Catedral de Valencia [fig. 8] o el retablo de Fray Bonifacio Ferrer pintado por Starnina, Valencia, Museo de Bellas Artes [fig. 9].

Fig. 7. Jaume Serra: Retablo de la Virgen. Procedente del monasterio de Santa María de Sigena. Actualmente Barcelona, MNAC
Fig. 8. Marçal de Sas: Tabla de la Incredulidad de sato Tomás. Valencia, Museo de la Catedral.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fig. 9. Gherardo di Jacopo, dicho Starnina: Retablo de Fray Bonifacio Ferrer. Valencia, Museo de Bellas Artes.

El recurso evocador de la profundidad aparece plenamente desarrollado en la tabla de la Predicación de San Pedro gracias a la sucesión de personajes y arquitecturas que tienen como figura central al Apóstol dirigiéndose a los judíos de Israel, para bautizarlos y hacerles llegar el mensaje de Dios.
Este episodio extraído de los Hechos de los Apóstoles 2, 14 – 42, concuerda perfectamente con la cronología de la tabla (1380-90), momento en que en el Reino de Aragón se sucedieron fuertes olas antisemitas, hasta el punto de asaltar las juderías de muchas poblaciones como Barcelona o Montblanc, el año 1391. Tal y como se expone en las “Rúbriques de Bruniquer” « l’única sortida per escapar de la mort, fou que els jueus es bategessin i assistissin obligatòriament a les prèdiques públiques que el clergat regular organitzava a totes les ciutats on hi haguessin calls jueus ». (la única salida para escapar de la muerte, fue que los judíos se bautizaran y asistieran obligatoriamente a las prédicas públicas que el clero regular organizaba en todas las ciudades donde hubiera juderías.)
Partiendo de la voluntad de predicación, San Pedro aparece de pie sobre un púlpito portátil y a una mayor altura que el auditorio al que se dirige para hacer llegar su mensaje a un mayor número de oyentes, siguiendo la tendencia que San Vicente Ferrer inició a mediados del siglo XIV. El Apóstol es representado con la tonsura, símbolo que recuerda la corona de espinas que Jesucristo llevó clavada durante su Calvario. La barba siempre es rizada y corta, y como Apóstol viste toga con la cabeza descubierta y los pies descalzos.
Si se observa el grupo de hombres que escuchan atentamente San Pedro, se puede apreciar que muchos de ellos están caracterizados como judíos, con barba larga, nariz pronunciada, pelo castaño o negro y con vestiduras que permitieran su fácil identificación. Los miembros que aparecen en esta tabla son de condición social alta, tal y como demuestra su indumentaria compuesta por una saya larga y ancha que les cubre hasta los tobillos y un capuz por encima formada por una capa con capucha corta por delante y más larga por detrás terminada en punta.
El personaje de edad avanzada con una poblada barba blanca rizada, también judío, viste un gorro corto con la punta girada hacia delante con un ribeteado de tela negra a conjunto con su túnica. A juzgar por esta indumentaria, debía de ser un miembro destacado de la comunidad intelectual judía.
Igualmente son judíos los personajes sentados detrás de San Pedro, los cuales a juzgar por la peculiaridad de sus tocados, debían formar parte de la clase acomodada.
En un segundo plano aparece un personaje de piel blanca y cabello rubio sin barba que viste un gorro corto de color verde con la vuelta de piel plegada hacia delante y sujetando en una mano un legajo de papel plegado, tal y como si se tratara de un texto científico o teológico. Esta era la representación propia de los personajes que se dedicaban al mundo de la ciencia o filosofía.
Finalmente quedan por identificar los personajes nobles que están de pie mirando y escuchando San Pedro, los cuales siguiendo la tradición de su época y de acuerdo con su condición social, adornaban sus sombreros o gorros de piel con plumas y pedrería.
Hay que observar que muchos de estos personajes gesticulan con las manos mientras escuchan el discurso de San Pedro, ya que de acuerdo con la iconografía de la tabla, responden a los principios o las premisas de la retórica clásica.
La gran capacidad técnica y detallista que Lorenzo Zaragozano demuestra en la tabla de la Predicación de San Pedro, y su aptitud para asimilar las novedades provenientes de países como Flandes o Italia y poderlas adaptar a una pintura que respondía inicialmente a modelos Italo-góticos, le mereció que el rey Pedro el Ceremonioso lo considerara ya en 1373 « lo millor pintor que en aquesta ciutat [Barcelona] sia» (el mejor pintor que hay en esta ciudad).

Mª Antonia Alsina Alsina
Licenciada en Historia del Arte
Doctoranda en Arte Medieval

 

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