Barroco español en Inglaterra

El castillo de Auckland (noreste de Inglaterra), antigua sede del obispado de Durham, tiene en propiedad desde 1756 la serie de 13 cuadros “Los hijos de Jacob” (el patriarca y la docena de fundadores de las tribus de Israel) de Francisco de Zurbarán. Aunque en el viaje a Inglaterra se perdió el cuadro de “Benjamín”, el retrato del hijo menor de Jacob, que fue sustituido por una copia.

Hace dos años, la iglesia de Inglaterra estuvo a punto de vender la serie para mantener el castillo. A última hora se pudo evitar la venta gracias a la intervención de Jonathan Ruffer, que aportó 15 millones de libras para frenar la subasta. Originario de la zona, Ruffer se ha hecho rico como inversor en la City de Londres. Además de la compra de los cuadros, piensa invertir otros 39 millones a la restauración del castillo y se dedicará una sala exclusivamente a los cuadros de Zurbarán.

Presidente actual del “Auckland Castle and Zurbarán Trust”, el financiero tiene previsto adquirir nuevas obras para hacer del castillo el mayor centro de pintura española del siglo de Oro después de España o del Museo del Prado.

Es una buena noticia que exista un museo en el Reino Unido dedicado a la pintura española, así como son muy importantes instituciones como la Hispanic Society y el Museo Cloisters de Nueva York o el Museo Meadows de Dallas, que ayudan a promocionar el arte realizado en nuestro país, pero son contadas excepciones. Comparativamente no hay demasiadas obras españolas importantes en los grandes museos del mundo (sobre todo de pintura antigua). Hoy en día no solo se trata de que una cultura sea conocida en todo el mundo y valorada, de que la imagen de un país sea positiva y se reconozca su contribución histórica a la cultura universal. También hay que tener en cuenta el turismo cultural, que es una gran fuente de ingresos económicos. Es fundamental tener artistas reconocidos y valorados en todo el mundo para despertar el interés de venir a visitarnos.

Para promocionar una cultura las obras tienen que viajar a otros lugares para que se puedan conocer, apreciar y comparar con las grandes obras de otras sociedades del mismo tiempo. Tienen que haber buenas obras en los museos y colecciones del resto del mundo.

Actualmente esto parece imposible con las restrictivas leyes españolas para la exportación de cualquier obra del patrimonio histórico.