Dos Goya descubiertos

Por la prensa nos enteramos la semana pasada, que Richard de Willermin de Subastas Alcalá, ha descubierto dos nuevas obras atribuidas a Francisco de Goya. Ya en el año 2003, De Willermin descubrió otras dos obras de Goya: Tobías y el ángel y Sagrada familia en una colección privada madrileña. Estas obras se subastaron en Subastas Alcalá y el Estado utilizando el derecho de tanteo las adquirió con destino al Museo del Prado, por un precio de 3,5 millones de euros.

Las dos nuevas obras de Goya también son de temática religiosa: La huida de Belén y San Clemente Romano. Esta temática es quizá la menos conocida de la obra de Goya, aunque en los últimos tiempos su valor ha sido reconsiderado por los especialistas (incluso se está hablando de una exposición en el Prado que después pasará al Louvre, centrada en obras de esta época).

Tal como se dice en la web del Prado: “La visión romántica que consagró la imagen de Goya como un escéptico o descreído en materia religiosa, minimizando con ello el interés de su obra de carácter devocional, se ha modificado recientemente gracias al descubrimiento de nuevos lienzos suyos de asunto religioso conservados en colecciones particulares y, sobre todo, a la revisión de los frescos y lienzos de altar ya conocidos. Se puede ahora establecer con mayor certeza que la pintura religiosa tuvo un peso fundamental dentro de su producción.” Y añade “Asimismo, se demuestra que el pintor aragonés afrontó el tema religioso desde la misma perspectiva ilustrada que caracteriza al resto de su obra, sometiendo la expresión humana a un proceso de racionalización”.

Parece ser que aún no se sabe si las obras se subastarán en España o podrían ser subastadas en el extranjero, donde alcanzarían un precio mas alto. En nuestro país la última palabra la tiene el ministerio de Cultura, que es quien concede o deniega el permiso de exportación. Soy de la opinión que el Estado debe proteger y conservar nuestro patrimonio cultural, por lo que debería retener en nuestro territorio las obras fundamentales para intentar adquirirlas. Las obras no esenciales de artistas ya muy presentes en colecciones públicas se deberían dejar exportar, sobre todo con destino a museos extranjeros. Es otra forma de promover, revalorizar y difundir nuestra cultura.