El buen salvaje

Hablábamos en un post anterior, de la importancia de Rodrigo Borja (Borgia), el Papa Alejandro VI, en la introducción del renacimiento en la península Ibérica.

Bernardo di Betto “il Pinturicchio” fue el gran pintor de Alejandro VI,  pintó los frescos del “Appartamento Borgia” del Vaticano.

Los frescos de Il Pinturicchio en el Vaticano, no habían sido restaurados durante siglos y recientemente al proceder a su limpieza, los restauradores han descubierto la primera representación de nativos americanos en una pintura europea. Las pinturas se datan en 1494, dos años después de que Cristóbal Colón hubiera llegado a América.

A partir de los siglos XIV y sobre todo XV, poco a poco el cuerpo humano desnudo había empezado a representarse en la escultura y pintura. Tradicionalmente se ha explicado que éste renacimiento del desnudo, que dio forma a un nuevo sentido de la belleza humana y ayudó a crear la cultura moderna, era debido al redescubrimiento del arte Griego y Romano.

Pero algún historiador se pregunta, si también podría haber sido fruto del descubrimiento del buen salvaje, unos indígenas americanos puros, inocentes y desnudos. El descubrimiento de América pudo haber inspirado la idea de que la desnudez era el estado más noble en el ser humano. En aquel momento los Europeos pensaban que América era el paraíso terrenal, aunque inmediatamente la empezarían a saquear.