La bomba atómica

A finales de los años 60 Peggy Guggenheim, la famosa coleccionista y mecenas del arte, compró una pintura de Fernand Léger perteneciente a la serie “Contraste de Formes” realizada hacia 1913 – 14. Poco después, a principios de los años 70 Douglas Cooper, experto en historia del arte, ya dudó de su autenticidad. La obra nunca fue expuesta ni publicada por la Fundación Solomon R. Guggenheim.

Gracias a un acelerador de partículas, ahora se ha podido determinar que la obra es una falsificación y que Douglas Cooper tenía razón. En un artículo publicado en la revista científica “The European Physical Journal Plus (EPJ Plus)”, los investigadores del Instituto Nacional de Física Nuclear (INFN) de Italia han informado que midieron la concentración del isótopo radiactivo del carbono en un pequeño fragmento del trabajo de Léger. Posteriormente, compararon estos resultados con los datos correspondientes al “pico de bomba” (bomb peak) y concluyeron que el material analizado se remontaba al año 1959 como mucho, es decir, a una época posterior a la muerte del pintor francés, que falleció en 1955.

Con el nombre “pico de bomba” los científicos se refieren a un progresivo aumento de la concentración de radiocarbono en la atmósfera de la Tierra que se registró durante la guerra fría, período en que se llevaron a cabo muchos ensayos nucleares de tipo militar. Los valores alcanzaron su nivel máximo (pico de bomba) a mediados de los años 60 y empezaron a disminuir tras la firma de los tratados internacionales para la prohibición de dichas pruebas nucleares (el primero fue ratificado en 1963).

“Después del año 1955, la concentración de radiocarbono en la atmósfera se duplicó en un plazo aproximado de 10 años; esta misma variación hoy nos ha permitido datar con gran precisión una pieza que se remonta a aquella época”, afirma Pier Andrea Mandò, del INFN de Florencia. De hecho, el aumento de radiocarbono no afectó tan solo a la atmósfera, sino a todos los organismos vivos, incluidas las plantas de algodón o lino con las que se fabricaban los lienzos de pintura.

Gracias a un espectrómetro de masa con acelerador, ubicado en el Laboratorio para el Ambiente y el Patrimonio Cultural (LABEC) de Florencia, los físicos analizaron la concentración de radiocarbono presente en la tela de la pintura y determinaron la época en que se cortaron las plantas con las que se elaboró dicha tela. En concreto, el análisis dio como resultado unos niveles del isótopo muy por encima de los que se esperaría en un período anterior al año 1959, por lo que “podemos afirmar con absoluta certeza que la obra no pertenece a la serie original Contraste de formes de Léger y ni siquiera es una copia autografiada por el mismo pintor, ya que murió en 1955”, concluye Mandò.