La ganga del siglo

Hace poco se ha dado a conocer una venta realizada el año pasado. Sotheby’s vendió privadamente la pintura de Leonardo da Vinci “Salvator Mundi”.

La historia se remonta a 1958 cuando esta pintura, catalogada como obra de Giovanni Boltraffio (un artista del taller de da Vinci), fue subastada en Sotheby’s Londres por 45 libras (55 euros). La pintura fue a parar a Estados Unidos y muchos años después, en el 2005, fue descubierta y adquirida en una “estate sale” (subasta en la que se liquida el patrimonio de un fallecido), por un consorcio que incluía a los “art dealers” (comerciantes de arte) de Nueva York Alex Parish y Robert Simon.

Según Robert Simon “La obra había estado profusamente repintada, lo que hacía que pareciese una copia. Era una ruina oscura y sombría. Había sido limpiada muchas veces en el pasado por manos inexpertas. Una vez un restaurador le puso resina artificial que se había vuelto gris y tuvo que ser eliminada muy laboriosamente. Cuando le hubieron quitado todos los repintes, lo que se pudo ver fue la pintura original, sobre todo cuando se retiraron los repintes del pelo y las cejas. Aunque había perdido capa pictórica, se pudo apreciar la calidad de la obra. Se podía ver una pintura increíblemente delicada. Todos estuvieron de acuerdo en que había sido pintada por Leonardo.”

El hecho es que una vez la pintura fue devuelta a su estado original (o lo que quedaba de este estado), se llevó a la National Gallery de Londres (18 meses antes de que se celebrase la gran exposición dedicada a Leonardo). Nicholas Penny, director del museo, y Luke Syson, comisario de la futura exposición, invitaron a cuatro expertos a ver la obra en los talleres de restauración del museo. Los especialistas eran Carmen C. Bambach, conservadora de dibujos y pinturas en el Metropolitan Museum, Nueva York; Pietro Marani, uno de los principales expertos mundiales en la obra de Leonardo, que dirigió la restauración de “La última cena” de Leonardo en Milán; Maria Teresa Fiorio, autora de muchos libros sobre el Renacimiento, incluyendo la biografía de Giovanni Antonio Botraffio; y Martin Kemp, profesor emérito de historia del arte en la Universidad de Oxford, que lleva más de 40 años estudiando a Leonardo y quizás el máximo experto mundial en el pintor. Después de examinarla llegaron unánimemente a la conclusión de que el “Salvator Mundi” era sin duda original de Leonardo da Vinci. Las opiniones variaban ligeramente en cuanto a la datación, varios databan la obra a finales del siglo XV y el resto la colocaba después del 1500.

Los especialistas estaban convencidos de la autoría de Leonardo por la fidelidad de la pintura al estilo de las pinturas más conocidas del artista; la calidad de la ejecución; la relación de la pintura con los dos dibujos preparatorios; su correspondencia con el grabado de Wenceslaus Hollar; su superioridad sobre las numerosas versiones de esta conocida composición; y la presencia de arrepentimientos o cambios hechos por el artista que no se encuentran en el resto de copias.

Aunque el estado de conservación no era el mejor (sobre todo la cara y pelo) la obra formó parte de la exposición de la National Gallery: “Leonardo da Vinci: Painter at the Court of Milan” en noviembre del 2011.

 

 

 

Los dos dibujos preparatorios y un  “pentimento”

 

Otras pinturas habían pretendido ser el auténtico “Salvator Mundi” perdido. Quizás la más conocida sea la de la colección de Jan Louis de Ganay, Paris.

La pintura fue un encargo de Luis XII de Francia. La imagen de Cristo dando su bendición al mundo era un tema muy popular en el arte Flamenco y la figura frontal de medio cuerpo era también una pose típica de la pintura del Renacimiento. Después de Luis XII, la tabla pasó a Carlos I de Inglaterra y después de su ejecución, a Carlos II. Permaneció en Londres los siguientes 400 años. Con el tiempo terminó en la colección de Sir Francis Cook y en 1958 fue subastada por Sotheby’s.

El Salvator Mundi de la colección de Jan Louis de Ganay, Paris.

Las pinturas de Leonardo da Vinci son excepcionalmente raras (en total solo existen alrededor de 15, la cifra exacta depende del autor de la catalogación). Una nueva obra añadida a este número, aceptada por el mundo académico, solo pasa una vez en un siglo.

Los propietarios pretendían vender la obra por 200 millones de dólares. Incluso en el año 2012 estuvo depositada en el Dallas Museum, que intentó adquirirla. Al final se ha sabido que en mayo de 2013 fue vendida a través de Sotheby’s a un coleccionista privado por una suma entre 75 y 80 millones de dólares.

Aparte de un gran negocio, esta historia es también el reconocimiento del papel que nosotros los “comerciantes”, y nuestros descubrimientos podemos tener en el avance de la historia del arte.

Hubo mucha polémica por incluir una pintura que podía “ser un negocio” en una exposición de la National Gallery (en la mayoría de los grandes museos del mundo no se habría permitido su exposición y comparación con el resto de obras). Pero si no fuese por el “mundo comercial” la pintura no se hubiera encontrado nunca. ¿A quien le importa quien era el propietario, ocuanto había pagado por la obra? La pintura ayudó a ampliar el conocimiento que tenemos de Leonardo, y esto en lo que respecta a la exposición era lo importante.

Como dice el “dealer” inglés Bendor Grosvenor, “la gente del mundo del arte (artistas, académicos, profesores, conservadores de museos) normalmente son algo desdeñosos con los comerciantes, pero la realidad es que los comerciantes son los únicos preparados para arriesgarse a comprar una pintura sucia, arremangarse y meterse de lleno a ver que es”.