CÍRCULO DE FERNANDO GALLEGO

Disputa de Santa Catalina de Alejandría con los sabios

Castilla, hacia 1500-1510
Pintura al óleo sobre tabla
140 x 113 cm.

Procedencia: Madrid, colección particular; Barcelona, colección particular.

Bibliografía: González 2004, pp. 578-579 (reproducida).

Nos hallamos ante un compartimento de retablo dedicado a la Disputa de Santa Catalina con los sabios, un tema del que ya nos hemos ocupado al estudiar una tabla de Gonçal Peris Sarrià en este mismo catálogo (cat. 3). La santa aparece entronizada en el centro de la composición, vistiendo una túnica dorada y verde de ricos brocados y un manto azul. Su presencia se dignifica gracias al dosel textil o paño de honor que aparece detrás de ella, realizado con lámina metálica de oro pintada con motivos vegetales aplicando la técnica del estofado. A ambos lados del trono se emplazan los sabios que sostienen libros y discuten con ella, algunos de ellos de pie, y otros sentados en bancos de madera de estructura semicircular. A los pies de Catalina se aprecia la presencia de un cojín sobre el que se dispone un libro abierto cuyo texto es difícil de interpretar, aunque parece que en la primera columna del folio izquierdo se lee “in personis”. La santa parece seguirlo mientras realiza la computatio con los dedos, un gesto contrasta con la gesticulatio vacua de sus oponentes[1].

La estancia donde transcurre la acción es profunda y presenta oberturas a ambos lados que dejan ver el paisaje y el cielo. El espacio se cubre con una interesante bóveda de crucería cuyos nervios aparecen policromados con diferentes colores. En primer término, un arco polilobulado sostenido por dos columnas da acceso al espacio y sirve de marco a la escena. Su presencia, junto a la de las baldosas con motivos moriscos del pavimento, otorga a la tabla una apariencia exótica que parece evocar la procedencia norteafricana de la santa.

La tabla se expuso en 2004 en la exposición Los Reyes Católicos y la Monarquía de España, celebrada en el Museo del Siglo XIX de Valencia entre septiembre y noviembre de 2004[2]. Con todo, su participación en dicho evento no supuso una aproximación correcta a su estilo y filiación artística, pues en el correspondiente catálogo se publicó con una difícilmente sostenible atribución a Alonso de Sedano, a la vez que se establecieron unos paralelos que no son válidos. Por ende, debe descartarse de plano la posible procedencia de la iglesia de San Esteban de Burgos que allí se propuso.

En cambio, su estilo pone claramente de manifiesto que nos hallamos ante un compartimento de retablo surgido del entorno inmediato del pintor Fernando Gallego, y que debe ponerse en relación directa con un Martirio de Santa Catalina conservado en el Museo del Prado (inv. P003039, 125 x 109 cm) (fig. 6 del texto introductorio), donde ingresó en 1962 después de ser adquirida al anticuario Ángel Lucas de Madrid[3]. El estilo y medidas certifican que pertenecieron a un mismo retablo, y los escasos centímetros de altura de diferencia entre ambas se deben a que la tabla de la Galería Bernat conserva la reserva de la parte superior.

Esta vinculación se pone de manifiesto también en la túnica que viste la santa y el dosel que se sitúa detrás de ella en la tabla de la disputa, que presentan los mismos dorados y decoraciones de brocado, con el motivo de la carxofa y realizadas con la técnica del estofado, que la túnica del emperador Majencio en la tabla del Museo del Prado. Los mismo rojos vemos en los indumentos que lucen algunos doctores de nuestra tabla y un par de personajes de su tabla compañera. El rostro de Catalina y su larga cabellera rizada, a medio camino entre el rubio y lo pelirrojo, vuelven a repetirse en ambos compartimentos.

El compartimento del Museo del Prado se ha emplazado, estilísticamente, en el círculo de Fernando Gallego, aunque autores como Camón Aznar o García Sebastián lo atribuyeron de forma un tanto optimista al maestro. Este último llegó a considerar la tabla del martirio como obra del período salmantino de Gallego, y la situó hacia 1483-1485[4]. Con todo, estudios técnicos realizados en su momento demostraron que el dibujo subyacente no coincidía con lo que es habitual en el maestro, lo que vino a certificar aquello que dejaba entrever la epidermis pictórica[5]. En este sentido, se trata de un dibujo con trazos muy similares a los que encontramos en los compartimentos de la sanación del ciego Bartimaeus y de la conversión del agua en vino del retablo de Ciudad Rodrigo (Salamanca), realizados por el taller de Fernando Gallego, tal como se detectó hace unos años coincidiendo con la restauración del conjunto de tablas de dicho retablo conservadas en Meadows Museum de Dallas[6].

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] Así lo señaló González 2004, p. 578.

[2] González 2004.

[3] Sánchez Cantón 1962a, p. 306; Sánchez Cantón 1962b, p. 72.

[4] Camón 1966, p. 577, láms. XXVI-XXVII; García Sebastián 1979, p. 20, 48 y 54, fig. 46.

[5] Garrido-Cabrera 1981, pp. 43-48. Cfr. Silva 2004, p. 40.

[6] Barry 2008, pp. 200-201.

La tabla del Museo del Prado se ha emplazado, precisamente, en el círculo de Fernando Gallego, aunque autores como Camón Aznar o García Sebastián la atribuyeron al maestro. Este último llegó a considerar la tabla del martirio como obra del período salmantino de Gallego y a situarla hacia 1483-1485.