JUAN DE BORGOÑA Y TALLER

Calvario con la Misa de San Gregorio

Pintura al óleo sobre madera
80 x 59 cm
Toledo, hacia 1525-1535

Procedencia: Madrid, colección particular

Nos hallamos ante un Calvario con la misa de San Gregorio que ha sido atribuido a Juan de Borgoña y taller por Isabel Mateo[1]. La composición muestra a Cristo crucificado presidiendo la escena, con nimbo dorado en su cabeza. Su cuerpo inerte y demacrado presenta evidentes signos de castigo, entre los que destacan las llagas sangrantes de los clavos, y las heridas producidas por la corona de espinas. Dos ángeles recogen en cálices la sangre que brota de sus llagas y relame su cuerpo, con lo que se refuerza el mensaje eucarístico del episodio. Jesús luce un perizonium algo transparente de elegantes pliegues anudado al costado derecho. Le flanquean dos grupos de personajes que se ubican a ambos lados de la cruz. A la izquierda del espectador vemos a María a punto de desfallecer, sostenida por san Juan Evangelista, mientras que la Magdalena aparece arrodillada y abrazada a la cruz. Detrás de la Madre de Cristo se muestran dos de las marías y, junto a ellas, Longinos, que apoya su lanza en el hombro y junta las manos en señal de oración. Al fondo, un centurión con elegante yelmo y en posición de costado dirige su mirada hacia el crucificado mientras sostiene el estandarte con el SPQR.

Al otro costado de la cruz localizamos a tres personajes más. Un centurión con yelmo, armadura dorada y calzas acuchilladas señala a Cristo reconociendo que es el Hijo de Dios. A su lado encontramos a la Verónica, de perfil, que sostiene el paño con el rostro impreso de Jesús. Y vemos un segundo soldado, esta vez con armadura metálica de potentes y bellos reflejos. El Gólgota se ha representado de una forma especialmente agreste y austera, pero destaca por la existencia de un elemento iconográfico excepcional, una suerte de ermita u oratorio emplazado sobre peñascos en la parte superior derecha de la composición, donde san Gregorio aparece oficiando una misa acompañado de dos acólitos. Finalmente, el cielo se ha representado de una forma sobria y neutra a partir de una gradación de azules.

La composición procede de un esquema gestado en el sí del taller toledano de Juan de Borgoña, el máximo exponente de la cual es el Calvario actualmente conservado en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid[2]. De ella se han tomado los ángeles que vuelan alrededor de la cruz, y vemos también que la María de perfil de la parte izquierda se asemeja al san Juan Evangelista del Calvario de la universidad. También aparece en ambas obras el centurión en posición frontal que señala a Cristo. Juan de Borgoña popularizó este tipo de soldados con corazas doradas y calzas acuchilladas, y volvió a representar un personaje similar en la Resurrección de las desaparecidas estaciones del claustro de San Juan de la Penitencia de Toledo[3]. En cuanto a la figura de la Virgen, sigue el modelo de la que aparece en un Calvario desmembrado conservado entre el Museo del Louvre y el Museo del Prado[4]. La postura y actitud de María, así como los ángeles recogiendo la sangre de Cristo, se repiten en otra obra de Juan de Borgoña y taller, el Calvario de la colección Manuel González (Madrid)[5]. Volviendo a las tablas del Louvre-Prado, el modelo de la Virgen no fue el único que se siguió, pues el personaje femenino del extremo izquierdo de nuestra tabla encuentra un paralelo exacto en la Virgen de perfil del fragmento del Louvre. A su vez, la María que sujeta por el brazo a la Madre de Dios presenta un rostro y posición de cabeza idénticos al de san Juan Evangelista.

Este modelo de Calvario fue posteriormente adaptado por algunos de los seguidores y colaboradores de Juan de Borgoña, como Juan Correa de Vivar o Francisco y Antonio de Comontes. De este último se conserva un Calvario en la colección Rudolf Gerstenmaier con interesantes relaciones con el que aquí estudiamos, aunque de inferior calidad[6]. La posición de María vuelve a ser similar, a la vez que reaparece el centurión con calzas señalando a Cristo, que en este caso se ha representado de perfil. De Antonio de Comontes debe citarse también el Calvario conservado en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid procedente del monasterio de la Mejorada de Olmedo (Valladolid)[7], donde el soldado aparece nuevamente de perfil y sosteniendo el estandarte del SPQR, como en la tabla Gerstenmaier, mientras que en la tabla que estudiamos lo aguanta el centurión a caballo.

No debemos perder de vista que Comontes fue el seguidor más fiel de Juan de Borgoña en Toledo, y que juntos llegaron a contratar algunas obras, como el retablo de la iglesia de San Andrés de Toledo (1513), aún conservado, y que parece que fue realizado en solitario por Comontes[8]. Estas relaciones explicarían la existencia de vínculos tan directos entre obras atribuidas a Borgoña y taller, y otras relacionadas con Comontes. En el Calvario que estudiamos estos vínculos entre un artista y otro se plasman en la Misa de San Gregorio de la parte superior, cuyo personaje central recuerda muy directamente a dos de los que aparecen en otra tabla de la colección Gerstenmaier atribuida a Comontes, la Última Comunión de San Benito[9].

 

 

 

 

 

 

[1] Así consta en un dictamen inédito encargado por la Galería Bernat a dicha autora.

[2] Mateo 2004, p. 120.

[3] Mateo 2004, p. 153.

[4] Mateo 2004, p. 130.

[5] Mateo 2004, p. 132.

[6] Velasco 2018e.

[7] Mateo 2001.

[8] Mateo 2004, p. 100; Pascual-Fiz 2015, pp. 73-78.

[9] Velasco 2018f.