MIQUEL RAMELLS Y GUIOT BORGONYÓ

El nacimiento de la Virgen

Pintura al óleo sobre tabla

65 x 47 cm

Cataluña, hacia 1530-1550

Procedencia: Barcelona, colección particular

La tabla muestra una representación del Nacimiento de la Virgen de acuerdo a una composición que encuentra sus raíces en los siglos del gótico. Ana, que luce un nimbo dorado circular con decoraciones punzonadas, aparece recostada en una cama de imponente dosel textil. Mientras, una partera le sirve un plato de comida a la vez que aparta delicadamente el tejido lateral. El lecho se dispone en diagonal al plano pictórico, creando un efecto de gran profundidad que busca situar la acción en un espacio tridimensional más o menos creíble. Joaquín, con turbante y nimbo dorado poligonal que le identifica como personaje de la Antigua Ley, se encuentra al lado de su esposa sentado en una cátedra sencilla con respaldo. Justo encima de él vemos el óculo que ilumina la estancia. A los pies de la cama una segunda partera, situada de perfil y de esbelta figura, lleva debajo de sus brazos la ropa de cama y la cuna donde se colocará a la recién nacida, que está siendo atendida por dos parteras más. La más vieja, arremangada y con cofia blanca, sostiene el cuerpo de desnudo de María y se dispone a limpiarla en una suerte de bañera con forma de copa gallonada. La Niña, de cuerpo musculado poco femenino, luce un nimbo dorado circular punzonado y gira el cuello dirigiendo la mirada hacia la vieja. Mientras, la partera más joven vierte el agua de una gran jofaina sobre un paño blanco de elegantes pliegues que sostiene con las manos.

La atribución de la tabla a la dupla de pintores integrada por Miquel Ramells y Guiot Borgonyó es más que evidente. El característico estilo expresionista de las obras anteriormente agrupadas bajo la personalidad del Maestro de Canillo, que hoy identificamos con Ramells y Borgonyó, se palpa en innumerables rasgos y características del Nacimiento de la Virgen. Vemos, en primer lugar, que el tratamiento del espacio y la búsqueda de la tridimensionalidad se corresponde con lo que hallamos en otras obras que llevaron a cabo. Es el caso del desaparecido retablo de Caldes de Malavella donde, en la Asunción de María, el sepulcro se dispuso trazando una diagonal profunda similar a la del lecho en nuestra tabla. La Adoración del Niño, igualmente, también se trazó a partir de parámetros similares[1]. Algo parecido podemos señalar para la Curación de Aquilino del retablo de Sant Miquel de Prats, donde la cama muestra un dosel rematado por formas curvas parecidas a las que vemos aquí[2].

Los mismos personajes, tipos humanos y fisonomías reaparecen constantemente en las obras de Ramells y Borgonyó. Así, el rostro de perfil de la sirvienta que trae la cuna en el Nacimiento de la Virgen es harto similar al de la Magdalena en la Lamentación ante el Cristo Muerto del retablo de Sant Miquel de Prats, donde encontramos dos personajes de la Antigua Ley con turbantes y barbas que recuerdan a nuestro Joaquín[3]. Igualmente, el rostro de la partera vieja que baña a la Niña recuerda al de María en la Natividad de procedencia desconocida adquirida en 2011 por el Govern d’Andorra ―junto a una Epifanía, ambas propiedad de la Galería Bernat (figs. 9 y 10 del texto introductorio)―, donde vemos, además, que Jesús ha recibido un tratamiento anatómico rotundo y musculado parecido al de la Virgen niña[4]. Por su parte, el rostro de Ana no se halla lejos del de María en la Huida a Egipto del retablo de Caldes de Malavella[5]. En cuanto a la jofaina, es parecida a la que sostiene un sirviente en la escena de Jesús ante Pilatos del retablo de Sant Miquel de Prats[6].

El buen hacer de Ramells y Borgonyó se demuestra en pequeños detalles como las delicadas gorgueras transparentes que lucen tres de las parteras, o en el rotundo tratamiento musculado del cuerpo de la niña y el brazo de la mujer que la sujeta durante el baño. La misma delicadeza se observa en el gesto de la partera que aparta la ropa lateral del dosel, o en la manera en que Joaquín apoya sus manos en el cojín. Su habilidad se manifiesta también en el dominio del juego con luces y sombras, como advertimos en la figura de la partera joven de primer término.

Nada se sabe de la procedencia de la tabla que aquí estudiamos, que podría ser originaria de cualquiera de las regiones donde los pintores trabajaron. En tierras andorranas realizaron hacia 1437 dos conjuntos, el ya mencionado de Sant Miquel de Prats, hoy disperso, y el de Sant Joan de Caselles, todavía in situ[7]. En tierras catalanas pintaron el mencionado retablo de Caldes de Malavella, en la comarca de La Selva (Girona), y se les ha atribuido también el de Santa Margarita de Lascuarre (Huesca)[8], desaparecido en 1936, en la zona limítrofe entre Cataluña y Aragón. Documentalmente, sabemos de su actividad en el entorno de Vic (localidades de Sobremunt, Sant Martí Sescorts y Sant Boi de Lluçanés) y la Cataluña Central (Cardona y Valldeperes). Todo ello dibuja un área de trabajo muy amplia, que se suma a la residencia documentada de Ramells en Cardona, y de ambos pintores en Bagà[9].

No se conservan demasiadas obras suyas descontextualizadas, más allá de un compartimento de retablo con San Silvestre y el dragón (Madrid, colección particular) y una Decapitación de San Juan (colección particular)[10]. A ellas deben añadirse las mencionadas Natividad y la Epifanía vendidas en 2011 por la Galería Bernat al Gobierno de Andorra (figs. 9 y 10 del texto introductorio), que por su iconografía y medidas (65 x 52,5 cm y 64,7 x 53,1 cm, respectivamente) podrían proceder del mismo conjunto que el Nacimiento de la Virgen.

 

 

 


 

[1] Véanse detalles de ambas escenas en José 2007, p. 56.

[2] Un detalle en Alcobé 2007, p. 29.

[3] José 2007, p. 63 y 65; Bosch-Miralpeix 2017, p. 113, fig. 110.

[4] Bosch-Miralpeix 2017, p. 112, fig. 104.

[5] José 2007, p. 56.

[6] José 2007, p. 67.

[7] Sobre ambas obras, véase Bosch-Miralpeix 2017, pp. 107-121.

[8] José 2007, p. 52.

[9] Bosch-Miralpeix 2017, pp. 367-368.

[10] José 2007, p. 58.