JOAN DAURER (hacia 1348-1394/95)

Santa Margarita

Pintura al temple sobre tabla

128 x 45,5 cm

Mallorca, hacia 1360-80

Procedencia: Alemania, colección particular.

La tabla muestra una representación de santa Margarita de cuerpo entero y en posición de tres cuartos, mirando hacia su izquierda. La figura se adapta al formato del soporte, que es alargado y con forma de triángulo truncado en la parte superior. La santa viste una túnica de tono marrón con ribetes en puños y cuello decorados con motivos vegetales. Se cubre, además, con un manto de color rojo intenso en la parte externa y azul en la interna. El rostro de la santa es fino y delicado. La santa luce una larga cabellera rubia que se adentra por debajo de la túnica, y queda recogida por una corona decorada con pedrería y florones flordelisados. La santa sostiene delicadamente con dos dedos de su mano izquierda una pequeña cruz dorada, mientras con la derecha muestra la palma del martirio y una cadena metálica con la que aferra a una bestia de dos cabezas que yace a sus pies. En cuanto al fondo de la tabla, presenta dos zonas perfectamente diferenciadas. La de mayor superficie muestra un fondo a manera de celosía, mientras la parte baja presenta una policromía azul a manera de pavimento sobre la que se han representado dos escudos heráldicos apuntados, cuartelados: 1º y 4º de oro, dos palos de gules; 2º y 3º de sinople, un pozo de oro superado por una corona de lo mismo.

Uno de los aspectos más llamativos e interesantes de la obra des del punto de vista técnico es el uso de los dorados. Vemos un primer tipo en la cruz que sostiene la santa con su mano izquierda, que fue aplicado al mordiente como fijador. Llama mucho más la atención la técnica utilizada en el dorado del nimbo, donde es posible que por su apariencia cromática y tono apagado podría tratarse de “oro musivo”, un pigmento cuyo uso es excepcional en la pintura sobre tabla de época gótica en los reinos hispanos[1]. Todavía en relación a las cuestiones técnicas, llaman la atención los cambios en la idea inicial que el pintor tuvo sobre la realización de diferentes elementos decorativos. Lo vemos en el perímetro del nimbo, donde vemos que inicialmente dibujó con trazo inciso una circunferencia de diámetro más ancho. Algo parecido ocurre con la abundante decoración punzonada con motivos vegetales que encontramos por toda la superficie de la celosía del fondo, que acabó siendo cubierta por esta última según se ha podido certificar durante el proceso de conservación-restauración al que ha sido sometida la obra en fecha reciente.

En cuanto a la presencia de los dos escudos heráldicos de la zona inferior alude, sin duda, al promotor de la obra, que no hemos podido identificar. Su ubicación en el interior del compartimento es un aspecto que la singulariza y determina su procedencia geográfica, puesto que fue habitual en la Mallorca de la segunda mitad del siglo XIV. Lo vemos en una gran tabla con Santa Clara de Asís del monasterio de Santa Clara de Palma, de hacia 1325[2]; en la Virgen con el Niño de Santa María de Inca, obra autógrafa del pintor Joan Daurer fechada en 1373[3]; en el compartimento central del retablo de santa María Magdalena del convento de Santa Magdalena de Palma[4]; el retablo de la Anunciación y los santos Juanes, obra del Maestro del Obispo Galiana conservada en el Museu de Mallorca[5]; y, finalmente, en una tabla con un Santo Papa y Calvario del Museo de la Catedral de Palma[6]. Su morfología vertical con la figura de cuerpo entero, así como el truncamiento de la parte superior, remiten nuevamente a paralelos muy claros en el contexto mallorquín[7]. Lo mismo puede afirmarse en relación ala iconografía, pues santa Margarita fue una santa con gran devoción en Mallorca en los siglos medievales.

Finalmente, el estilo del pintor que realizó la tabla remite igualmente hacia el contexto mallorquín y, en concreto, el del italianismo de la segunda mitad del siglo XIV previo a la irrupción del gótico internacional. En este sentido, la obra debe atribuirse a Joan Daurer, autor de la ya mencionada Virgen con el Niño conservada en Santa María de Inca, cuyos estilemas en los rostros concuerdan perfectamente con los de nuestra Santa Margarita. Se detecta la misma manera a la hora de resolver las manos, donde destacan unos dedos extremadamente largos y finos que se doblan de forma muy parecida. Incluso, vemos como Margarita efectúa una pinza con los dedos índice y pulgar para sostener el atributo de la cruz similar a la que realiza María en la tabla de Inca para sostener al pajarillo. La atribución de nuestra tabla al pintor Joan Daurer se respalda también en los paralelos estilísticos que detectamos con la segunda obra conocida de este maestro, una tabla con la Coronación de María conservada en el Museu Diocesà de Mallorca que se ha incluido en su exiguo catálogo por comparación estilística[8]. La aparición de la santa Margarita, pues, supone un hallazgo importante en el contexto de la pintura gótica mallorquina de la segunda mitad del siglo XIV, tanto por la escasez de obras de ese momento, como por el hecho que del pintor, hasta hoy, solamente se conozcan los dos trabajos mencionados.

 

 

 

[1] Se ha documentado únicamente en una tabla con San Martín y el pobre atribuida a los hermanos Jaume y Pere Serra, y que ha aparecido en fecha reciente en comercio (Jaime Eguiguren, Buenos Aires, 2019) (Velasco 2019a). El uso de este pigmento se ha podido localizar mayormente en libros iluminados y esculturas policromadas del área italiana entre los siglos XIII y XV (Romero-Illán 2019, pp. 145-146).

[2] Llompart-Ruiz 1999.

[3] Llompart 1977-1980, vol. III, pp. 33-34, núm. 20; Martínez 2006.

[4] Llompart 1977-1980, vol. III, pp. 57-60, núm. 45; Sabater 2002, pp. 38-41, fig. 4.

[5] Rosselló-Bordoy 1976, pp. 26-27; Llompart 1977-1980, vol. III, pp. 43-46, núm. 30; Sabater 2002, pp.

35-37, fig. 2.

[6] Sureda 1999.

[7] Es el caso de los compartimentos laterales del mencionado retablo de la Anunciación y los santos Juanes conservado en el Museu de Mallorca. Las similitudes confirman que la tabla que estudiamos debió formar parte de un retablo similar. El truncamiento superior de los compartimentos es una característica que encontramos en otros retablos insulares del momento, como el retablo de los santos Margarita y Pedro de la iglesia parroquial de la localidad de Santa Margarida, obra del denominado Maestro de Santa Margarita (Llompart 1977-1980, vol. III, pp. 51-53, núm. 41); o algunas de las tablas que componen el retablo de los santos Nicolás, Antonio y Clara procedente de Sant Nicolau de Portopí, hoy en el Museo de Mallorca y cronología similar (Llompart 1977-1980, vol. III, pp. 56-57, núm. 44; Rosselló-Bordoy 1976, p. 28; Sabater 2002, pp. 37-38, figs. 3-3b).

[8] Llompart 1977-1980, vol. III, p. 34; Beseran 1999