GONÇAL PERIS SARRIÁ

Disputa de Santa Catalina de Alejandría con los sabios

Pintura al temple sobre madera
82 x 87 cm.
Valencia, hacia 1430-1440
Procedencia: Barcelona, colección de los Marqueses de Villamizar

Bibliografía: Gómez 2004a, p. 104; Gómez-Ruiz 2014, pp. 24-25.

 

La tabla que nos ocupa fue dada a conocer por vez primera por José Gómez Frechina en 2004, quien tuvo acceso a una fotografía antigua de la misma tomada cuando la obra era propiedad de los marqueses de Villamizar (Barcelona). La imagen, conservada en el Institut Amatller d’Art Hispànic de Barcelona (cliché Mas G-36880), presentaba la tabla con un evidente repinte que había camuflado el tema original. A pesar de todo, ello no impidió su correcta adscripción al pintor valenciano Gonçal Peris Sarrià[1]. Afortunadamente, después de la restauración reciente, la obra ha recuperado su aspecto original.

La escena muestra un episodio de disputa entre santa Catalina y un grupo de hombres. En la parte central aparece un personaje ricamente ataviado, que destaca por lucir un curioso tocado cónico rematado por una corona de rayos. Se dirige a un primer grupo de sabios que sostienen libros y filacterias, mientras efectúa un gesto señalando a la santa. Esta se ubica a su derecha, de pie, y luce un nimbo dorado y punzonado. Ella gesticula igualmente y se dirige a un segundo grupo de personajes que también consultan libros y discuten con ella de forma evidente. El episodio transcurre en un interior cubierto por una techumbre de madera, al que se accede por un triple arco de entrada sostenido por dos esbeltas columnas. La obra conserva la mazonería dorada realizada a partir de un gran arco rebajado, polilobulado en su interior y con sendos óculos en los intersticios, y rematado superiormente por un friso de pequeños óculos con formas trilobuladas en su interior. El mismo friso se repite en la parte baja de la tabla. La obra de carpintería se complementa con dos montantes laterales de sección arquitectónica que adoptan forma de pináculo.

Iconográficamente, se nos muestra uno de los episodios de la vida de la santa difundidos a través de fuentes como la Leyenda Dorada de Jacoppo da Varazze, donde se recoge que Catalina de Alejandría fue llamada por el emperador Majencio para discutir en su palacio acerca de Jesucristo. El mandatario ya había sido humillado por Catalina en una ocasión anterior, por lo que convocó a los cincuenta sabios más célebres del Imperio, expertos en gramática y retórica, para que disputasen con ella y rebatieran sus contundentes argumentos. Pero la santa también los derrotó y los sabios enmudecieron. El texto de Varazze alude a la interpelación que uno de los sabios hizo a Majencio pidiéndole que fuese él quien demostrase que los dioses en los que habían creído hasta ese momento superaban en categoría al Dios de Catalina y, si no conseguía demostrarlo, todos ellos se convertirían al cristianismo[2].

Desde el punto de vista del estilo, la atribución a Gonçal Peris es clara. Los tipos humanos, gestos y rostros de los sabios recuerdan directamente a los que encontramos en una tabla con el Apedreamiento de Jesús en el templo vendida en fecha reciente en el mercado londinense (Sam Fogg), donde el interior se ha representado de forma muy semejante, coincidiendo, incluso, el tipo de bancos curvos representados[3]. El rostro y la cabellera rubia rizada de santa Catalina encuentran buenos paralelos en los diferentes compartimentos del retablo de santa Bárbara de Puertomingalvo, hoy en el Museu Nacional d’Art de Catalunya; así como en el San Miguel de las National Galleries of Scotland, en Edimburgo[4]. Lo mismo puede afirmarse para el san Juan Evangelista que aparece en la predela del retablo de Rubielos de Mora, y también para una tabla con el mismo santo de colección particular[5]. En cuanto a la composición, la escena no se encuentra lejos del mismo episodio que Joan Reixac representó en el retablo de Santa Catalina de Villahermosa del Río hacia 1448, dándose interesantes coincidencias como la tipología del trono, o la presencia del personaje que sostiene la filacteria[6].

La mazonería, que es la original en buena parte, también reproduce modelos decorativos habituales en los retablos de Peris, como vemos en los frisos de óculos, que reaparecen en un Nacimiento de la Virgen aparecido en el mercado barcelonés (La Suite, 2018)[7], o en dos compartimentos dedicados a la vida de san Bartolomé de la antigua colección Mateu, hoy en colección particular[8], todos ellos seguramente procedentes de un mismo retablo de doble advocación. El arco rebajado polilobulado con óculos en los intersticios es muy similar a los que rematan los compartimentos del retablo de la Virgen de Puertomingalvo (Teruel) conservado en el Nelson Atkins Museum de Kansas, o en el ya mencionado retablo de santa Bárbara[9]. Se trata del mismo tipo de mazonería y motivos que hallamos en un conjunto de tablas pertenecientes a un retablo de san Pedro que se ha relacionado, indistintamente, con Pere Nicolau y Jaume Mateu[10]. Con todo, el estilo de las mismas es concomitante con el de las obras aquí mencionadas, por lo que convendría una revisión profunda de la cuestión para determinar si podría tratarse también de un trabajo de Gonçal Peris Sarrià.

 

 

 

[1] Gómez 2004a, p. 104. Cfr. Gómez-Ruiz 2014, pp. 24-25.

[2] Vorágine 1982, vol. II, pp. 768-769.

[3] Velasco 2019b, pp. 60-65.

[4] Véase, respectivamente, Cornudella 2011, fig. 6 y

[5] Detalles de ambos en Aliaga 2016, fig. 6.

[6] Véase un detalle de la escena en Gómez 2001i, p. 206. No debe olvidarse que la historiografía ha defendido una posible formación de Reixac en el taller de Peris.

[7] Reproducida en Velasco 2019b, p. 65.

[8] POST 1935, p. 560, fig. 244. Reproducidos en Gómez-Ruiz 2014, pp. 50-51.

[9] Cornudella 2011, fig. 9.

[10] Gómez 2004a, pp. 29-30; Aliaga 2007.