JOAN REIXAC

Santa María Magdalena

Pintura al óleo sobre madera
97 x 59 cm
Valencia, ca. 1455 – 1465

Procedencia: Estocolmo, colección privada

Exposiciones: Museo Nacional de Estocolmo Fem Seckler Fransk Konst 1958

La tabla formó parte de una colección particular sueca y se exhibió en una exposición sobre arte francés celebrada en el Museo Nacional de Estocolmo en 1958, donde constó como producción del sur de Francia de hacia 1450[1]. Muestra una representación de cuerpo entero de María Magdalena, cuya figura aparece ubicada ante un imponente paisaje que se despliega en la mitad inferior de la composición. La otra mitad aparece decorada con un fondo dorado que muestra un profuso punzonado de motivos vegetales. En la parte superior se advierte, además, la huella de la mazonería que remataba el compartimento en origen. La santa viste una túnica azul, algo perdida debido a los habituales problemas de la azurita, y un manto de intenso rojo, que destaca por el broche que lo cierra a la altura del pecho y por el ribete decorado con perlas y pedrería. María Magdalena luce una abundante cabellera rubia que le cae sobre las espaldas, mientras se sujeta la melena con una diadema o cinta rematada con un broche. La santa saluda con su mano derecha, mientras con la izquierda sostiene el frasco de perfumes, uno de sus atributos habituales.

Los rasgos estilísticos del rostro de la santa son los propios del pintor valenciano Joan Reixac. La frente es ancha y despejada, la nariz prominente y los labios pocos carnosos, especialmente el superior. Los ojos son globulares y se muestran bien abiertos. El párpado superior queda delimitado por una línea oscura, mientras que el inferior presenta una línea sonrosada. El arco superciliar se muestra elevado y las cejas se han perfilado con una delicada y fina línea negra. Se trata de características habituales en obras de Reixac, especialmente en las de su primera etapa, como el retablo de Santa Catalina de Villahermosa del Río (1448)[2]. Así, las santas Bárbara y Lucía que aparecen en la predela de dicho retablo representan un tipo humano cercano al de la Magdalena que nos ocupa. Su mirada, especialmente expresiva, recuerda a la del San Benito conservado en el Museo de la Catedral de Valencia, o a la de un San Esteban de colección particular[3]. Lo mismo puede decirse del rostro de la Virgen en el compartimento principal del retablo de Santa Ana de la colegiata de Xàtiva (Valencia)[4]. Igualmente, la posición de la cabeza y la forma de perfilar cejas, nariz, barbilla y boca se asemejan de una manera evidente al San Miguel del tríptico del Städelsches Kunstinstitut de Frankfurt amb Main[5], que deviene uno de los paralelos más evidentes para nuestra tabla. En el retablo de la Eucaristía procedente de la cartuja de Valldecrist, hoy en el Museo Catedralicio de Segorbe, observamos que María adopta una posición similar de la cabeza en el compartimento de la Virgen de la Porciúncula[6]. En cuanto a la posición y gesto de las manos, los de Margarita recuerdan a los del Salvador de la parroquia de Manzanera (Teruel)[7].

Pueden mencionarse igualmente como paralelos el san Lorenzo del compartimento principal del retablo de Catí (Castellón), o la Santa Margarita probablemente procedente de Bocairent (Valencia), hoy conservada en el Museu Nacional d’Art de Catalunya[8]. A pesar que esta última presente los ojos entreabiertos, las similitudes son innegables y pueden extrapolarse a la morfología de la oreja y la disposición del cabello por detrás de dicho apéndice, idéntica en ambos casos; al tratamiento del cabello, rubio y con las mismas ondulaciones y brillos; y a detalles de la indumentaria como la cinta o diadema con que ambas santas recogen su pelo, que se remata en la parte frontal con un broche[9], o el ribete con perlas y pedrería del manto, de clara filiación eyckiana. Elementos semejantes los encontramos en diversas obras de Reixac, como el compartimento principal del mencionado retablo de Xàtiva, en la tabla central del tríptico de Frankfurt amb Main, en la Virgen con el Niño y Ángeles de la Norton Simon Foundation de Pasadena[10], o en las dos Verónicas de la iglesia de Pego y de colección particular[11].

Remite al mismo contexto de ascendencia flamenca la decoración polícroma con perlas y pedrería del nimbo de Santa Margarita, que recuerda al que vemos en la Anunciación del Museo de Bellas Artes de Valencia atribuida al Maestro de Bonastre, que algunos han propuesto identificar con Jacomart[12]. Lo mismo puede afirmarse para el paisaje de matriz flamenquizante que, a parte de su profundidad, destaca por la voluntad naturalista en la representación de las flores y plantas que aparecen en primer término, lo que obliga a mencionar el conocido caso de Bartolomé Bermejo ―cuyo paso por Valencia está documentado― y la Piedad Desplà[13].

Las dimensiones de la tabla obligan a considerarla como un compartimento lateral de retablo o, incluso, parte de una supuesta predela, de acuerdo a proporciones idénticas que encontramos en otros conjuntos de Reixac[14]. Finalmente, en cuanto a su cronología, vale la pena traer a colación las fechas de realización de algunas de las obras que nos han servido de comparación. Así, el San Benito del Museo Catedralicio de Valencia se ha puesto en conexión con un encargo al pintor de 1448, mientras que el retablo de Xàtiva se ha documentado en 1452. Por su parte, la Santa Margarita del Museu Nacional d’Art de Catalunya se ha fechado hacia 1456 teniendo en cuenta que pudo ser uno de los compartimentos del retablo encargado ese año para la localidad de Bocairent. Sobre el Salvador de Manzanera, sabemos que perteneció a un retablo realizado hacia 1464-1467. Todo ello permitiría situar la Magdalena hacia 1445-1465, no mucho antes de la intervención de Reixac en los retablos de Catí y Poblet, realizados durante los años sesenta.

 

 

 

 

[1] Fem sekler 1958, p. 29.

[2] Gómez 2001i.

[3] Véase, respectivamente, Ferre 1999 y Benito 2001, p. 41, fig. 23.

[4] González 2003.

[5] Company 2001; Gómez 2001e.

[6] Gómez 2001a.

[7] Ruiz-Montolío 2008.

[8] Ferre 1997; Benito 2001, p. 39, fig. 18; Company-Puig 2007d, que la relacionan con Jacomart.

[9] La misma diadema con broche la luce la santa Úrsula del retablo procedente del monasterio de Poblet, obra de hacia 1468. Véase un detalle en Company 2018, p. 237, fig. 5.14.

[10] Gómez 2001e, p. 218, fig. 29.1.

[11] Sobre ambas, véase Gómez 2001g.

[12] Gómez 2001h; Serra 2001; Company 2018, p. 203, fig. 5.4.

[13] Molina 2018b. Este interés por el detallismo en la representación de plantas y vegetación lo volvemos a ver en la Oración en el Huerto del retablo de la Eucaristía de la cartuja de Valldecrist.

[14] Las dimensiones son semejantes, por ejemplo, a las de los compartimentos de una predela dedicada a la Pasión conservada en el Museo de Bellas Artes de Valencia. Véase Gómez 2001j.