PAOLO DE SAN LEOCADIO

La Virgen con el Niño y san Juanito

Pintura al óleo sobre madera
66 x 54 cm.
Valencia, 1500-1515
Procedencia: Génova, colección particular.

 

La tabla muestra una representación de la Virgen con el Niño y san Juanito, un tema muy habitual en la pintura hispana del siglo XVI. Se trata de una obra seguramente destinada a la devoción privada, por lo que se deduce que no formaba parte de ningún retablo y que funcionaba autónomamente. María aparece de medio cuerpo vistiendo túnica roja y manto azulado, sujetando por la espalda a Jesús y colocando de forma protectora su otra mano detrás de san Juanito. El Niño aparece desnudo, de cuerpo entero, y sentado sobre un cojín que apoya en la repisa jaspeada de primer término, sobre la que vemos unas peras y unas cerezas que seguro esconden algún significado alegórico relativo a María o Cristo. El Niño se dispone a entregar a su primo una pequeña cruz dorada, mientras san Juanito, que viste piel de camello, alza la vista y realiza un gesto con su brazo izquierdo. Vistas en conjunto, las tres figuras articulan una composición triangular que se impone ante unos arbustos y un fondo de paisaje articulado por una arquitectura en ruinas, un riachuelo y frondosos árboles.

El tratamiento cromático es intenso y contrastado, destacando el juego entre el azul del manto y el rojo de la túnica de María. Los tonos ocres de la repisa frontal y la piel de camello de san Juanito se asocian con los verdes y marrones del paisaje del fondo. La línea de horizonte es elevada, lo que deja poco espacio a la representación del cielo, que se ha representado a partir de una hábil gradación cromática de intenso tratamiento lumínico, con nubarrones en la parte superior que confieren connotaciones atmosféricas a la escena.

Sin duda, nos hallamos ante un trabajo de Paolo de San Leocadio, pintor de origen italiano establecido en Valencia a partir de 1472. El maestro trató el tema en diversas ocasiones, lo que viene bien para efectuar comparaciones sugerentes con la obra que nos ocupa. Debemos mencionar en primer lugar una tabla del Museo de Bellas Artes de Valencia [1], en la que se ha invertido la posición del Niño y san Juanito. Con todo, Jesús realiza gestos parecidos, estirando piernas y brazos e inclinando su cuerpo hacia delante. Las semejanzas más notables se dan en la figura de María, que aparece en posición idéntica, con la cabeza inclinada y la mirada baja, y con la misma túnica roja de cuello redondo. Los cabellos se recogen detrás de la oreja y caen por el pecho de la Virgen de forma similar a nuestra obra. Vemos, también, las mismas pinceladas delicadas realizadas con pigmento amarillo para destacar los reflejos del cabello rubio de María. Igualmente, el tratamiento de las arquitecturas y el paisaje es idéntico, a la vez que el dorado de los nimbos se ha efectuado a partir de un mismo tratamiento etéreo y delicado.

Una tabla con el mismo tema, autógrafa, se conserva en una colección particular de Madrid[2], aunque presenta notables divergencias compositivas con las mencionadas. Los personajes han recibido un tratamiento semejante, especialmente el Niño Jesús, pero la Virgen ha invertido su posición y aparece sentada, de cuerpo entero, al igual que el san Juanito, que aquí vemos arrodillado. En este caso la escena transcurre en una suerte de loggia o espacio abierto al exterior. Debe citarse una cuarta tabla con el mismo tema hoy conservada en la colección Laia-Bosch (Bilbao), dada a conocer hace unos años por Company[3]. La composición incorpora a san José y muestra a los niños jugando, lo que le otorga una cierta especificidad, pero la organización general del esquema viene a ser la misma con una repisa arquitectónica en primer término, arbustos detrás de los personajes, y un tercer plano donde se distribuye la arquitectura y el paisaje. Una quinta obra, también en manos privadas, reproduce el tema con variantes, la más importante, la incorporación de un segundo san Juanito, el Evangelista[4]. Deben citarse, además, dos tablas más atribuidas a Felipe Pablo de San Leocadio, hijo de Paolo, una de ellas incorporando también al segundo san Juanito[5].

El estilo de la obra permite establecer vínculos con otras obras del pintor. Así, María se recoge el pelo por detrás de la oreja de forma parecida, mientras que la forma como los mechones le caen por el pecho es la misma que vemos en la Sacra Conversazione de la National Gallery de Londres[6]. El rostro mariano y el tratamiento etéreo y delicado de los nimbos no se halla lejos de los que vemos en la Virgen del Caballero de Montesa, una obra realizada a partir de 1482[7], o en algunas de las representaciones marianas de las tablas del monasterio de Santa Clara de Gandía, especialmente la que encontramos en la Adoración de los Magos[8]. El paisaje del fondo, por otro lado, recuerda al que vemos en el Cristo muerto con dos ángeles conservado en una colección particular de Madrid[9]. Los arbustos, igualmente, son similares a los que aparecían en la Oración en el Huerto del retablo de los Gozos de la colegiata de Gandía[10].

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] Gómez 2002; Benito 2006a; Company 2009, p. 162, fig. 88.

[2] Benito 2006a, p. 172, fig. 57.1; Company 2009, p. 191, fig. 112.

[3] Company 2009, pp. 191-193, fig. 113.

[4] Company 2009, pp. 208-210, fig. 125.

[5] Company 2009, pp. 216-217, figs. 132-133.

[6] Company 2009, p. 142, fig. 77.

[7] Gómez-Ferrer 2012.

[8] Company 2009, pp. 184-186, figs. 105-109.

[9] Company 2009, p. 144, fig. 79.

[10] Company 2009, p. 174, fig. 94.