MAESTRO DE ROBLEDO DE CHAVELA

Las tres generaciones con los tres reyes magos y los donantes con su familia

 

Óleo sobre madera

66,5 x 51 cm

Castilla, ca. 1490

Por las proporciones y por la temática cabe deducir que se trata de una pintura de devoción particular, probablemente un exvoto ofrecido por el donante en agradecimiento por el nacimiento o por haber salvado de la muerte el pequeño que, desnudo, aparece de rodillas ante su progenitor. La composición, compleja, sitúa a sus actores en registros distintos según su importancia, por ello concede una escala mayor a Santa Ana, la Virgen y el Niño y menor proporción a los tres reyes y al donante con su familia. En este concierto que se desarrolla sobre un muro en el que una ventana o puerta dan paso a un paisaje arquitectónico, los personajes sagrados están sentados en un banco, mientras los restantes aparecen de rodillas.

Destaca en esta pintura el realismo de las indumentarias de los tres reyes, acordes con la moda cortesana de finales del siglo XV en Castilla y la del donante, su mujer y su hija que conducen a la misma cronología y, más concretamente aún, a la moda de la reina Isabel con las tocas que cubren sus cabezas. En la misma dirección de contemporaneidad se encuentran los recipientes-relicarios de las ofrendas de los tres reyes, así como sus coronas, a las que se añade la de la Virgen, que trasladan a la pintura los modelos de la orfebrería castellana del momento.

Toda esta reunión de tratamientos y características, así como la tipología de Santa Ana indican la relación-descendencia de esta obra respecto de la pintura de Diego de la Cruz y de su entorno, como el tríptico de Santa Ana (Perelada, Colección Mateu) y la Visitación (Madrid, Museo Lázaro Galdiano), a las que se añaden otras que ofrecen idéntica técnica de aplicación del color de los modelados densos y de las luces, así como de los oros punzonados. Junto a esta base las figuras de los reyes y de los rostros redondeados y un tanto caricaturescos, así como el de la Virgen, señalan una ascendencia de la obra de Fernando Gallego y su entorno, y derivaciones inmediatas presentes en el retablo de la iglesia de Santa María de Trujillo que se sitúa ca.1490. De este mismo entorno procede la riqueza de la indumentaria y de la orfebrería, desplazándose hacia la tradición de Juan de Flandes la moda femenina de la esposa y la hija del donante.