TALLER DE MORELLA

Cruz Procesional

Plata en su color, sobredorada, repujada y cincelada y restos de esmalte
Primer cuarto del siglo XV y siglo XVII (caña y nudo)
81 X 41 cm
Museo Arqueológico Nacional

Es una cruz latina de perfil flordelisado y placas tetralobuladas en los cuatro extremos de los brazos, sustentada por un alma de madera y recubierta con una plancha de plata que cubre toda la superficie, está ornamentada con un fino trabajo realizado de repujado y cincelado a base de hojas de parra distribuidas simétricamente en las terminaciones y en los brazos, siendo similar esta ornamentación desarrollada a finales del siglo XIV y durante el primer cuarto del siglo XV, a la que muestran algunas cruces procedentes de talleres catalanes, como la cruz procesional de Torrecárcel (Teruel) y de Morella, como la cruz procesional mayor de Ares (Castellón) (Madrid, Museo Nacional de las Artes Decorativas).

Refuerzan el simbolismo de la cruz la figura del Crucificado con la cabeza inclinada hacia abajo y un marcado dramatismo y las placas de esmaltes de los brazo y del crucero: a su derecha e izquierda, respectivamente, aparecen la Virgen Dolorosa y San Juan doliente y en la placa del crucero la representación de Cristo Salvador, en el brazo superior el pelícano alimentando a sus crías, alusión a la figura de Cristo que con su sangre alimenta a los hombres, y en el inferior la resurrección de Adán o Lázaro que, a su vez, hace referencia a la redención del hombre por la sangre que Cristo vertió para su salvación. En este mismo orden aparecen en el reverso los símbolos de los cuatro evangelistas: el águila por Juan, el toro por Lucas (aunque la inscripción indica Mateu), el león por Marcos, y el ángel por Mateo y en la placa central se desarrolla la escena de la Epifanía.

La ejecución de las placas de los esmaltes indica su relación con la pintura aragonesa del primer cuarto del siglo XV del entorno del maestro de Langa, especialmente las imágenes de san Juan y de la Virgen y la escena de la Epifanía, si bien los símbolos de los evangelistas, de mayor calidad, se escapan a este entorno aunque restan dentro de la cronología del primer cuarto del siglo XV. La explicación a las diferentes procedencias de los modelos de las placas podría vincularse al comercio de las mismas, como ya se ha señalado anteriormente, para explicar esta misma problemática que presenta, por ejemplo, la cruz de Vilafranca del Cid (Castellón) con la consiguiente variedad de modelos en una misma obra.

En el siglo XVII fueron substituidas la caña y la macolla originales por otras con características técnicas fórmulas propias de la orfebrería contemporánea, en las que las costillas, las tarjas y la decoración nielada reemplazaron el repujado y cincelado primitivos.