LA VIRGEN CON EL NIÑO

Talla de madera dorada y policromada

99 x 36 x 30 cm.

Burgos, siglo XV

Virgen sentada con el niño. María, en una posición frontal, sujeta a su hijo con su mano izquierda por la parte de abajo, mientras en la mano derecha sostiene un libro abierto.

Estamos delante de la típica Virgen educadora, cuyo ejemplar escultural más conocido en su variante sentada es el famoso tallado Burgundi de Poligny, a día de hoy en el Museo Metropolitan de Nueva York, atribuido a Claus de Weve y datado de entre 1415-1417.

En relación a la vestimenta Mariana, debe tratarse del denominado “hábito”, una tipología de túnica larga y ceñida, considerada la vestimenta apropiada de una mujer honesta. La parte superior está pintada de un color diferente – blanco- sugiriendo que se trata de una pieza de vestir distinta, pero puede no serlo a juzgar por el detalle de la extensión de los flecos en ambos lados de la cremallera. En este caso, la línea del cuello trapezoidal y recogida, adornada en el borde con un cheurón en relieve imitando diamantes, correspondería al hábito. Bajo este atuendo, lleva una camisa con las mangas ajustadas y pintadas de verde.

Encima hay una capa, que cae suelta por ambos brazos y tiende diagonalmente de izquierda a derecha, ocultando completamente la parte inferior del hábito.

María lleva la cabeza al descubierto, una fórmula extendida desde el siglo XV, enfatizando su estado virginal de señorita. El atuendo de Jesús está reducido a una simple bata.

Madre e hijo comparten como atributo un libro abierto, en el que aparece un texto suficientemente preservado para verificar que es la respuesta de la Virgen al mensaje del arcángel Gabriel en la Anunciación – Ecce ancilla Domini, fiat mihi secundum verbum tuum (Luke 1:38) – que marca el inicio de la Reencarnación, culminada precisamente en el cumpleaños del niño. Finalmente, debe destacarse que el asiento de María está fuera de lo ordinario, ya que el paralelepípedo usual ha sido reemplazado por una silla.

El último modelo de esta escultura sería el denominado Virgen del Coro del Monasterio Cartusiano de Miraflores (Burgos), atribuido a Gil de Siloé y datado en la década de 1489-1499.

La imagen disfruta de cierta popularidad y debe ser señalado que existe un tallado inspirado en ella, Nuestra Señora del Espino, propietaria del monasterio con el mismo nombre en Santa Gadea del Cid (Burgos).

El espécimen de Espino debió ser el modelo de la Virgen de Bergasa de La Rioja, La Santa de Cameros (actualmente en el museo diocesano de Calahorra, Azarulla, Treviana y Terroba, del Navarre de Marañón y de Guipúzcoa de Mondragón.

Las relaciones con las imagenes del Monasterio Cartusiano de Miraflores y el Monasterio de Espino, ambos de Burgos, inducen a conectarlo con esta escuela y probablemente con el círculo de Gil de Siloé. Sin embargo, otros artistas participaron en la escuela de Burgos, entre ellos el Maestro de Covarrubias – autor del grupo titular del tríptico de la Epifanía de la Iglesia colegial de Covarrubias – o el Maestro de Buena Mañana – autor del retablo de Nuestra Señora de la Iglesia de San Gil de Burgos.

Según su datación, debe proceder necesariamente tras la Virgen del Coro, datada entre 1489-1499. Por otro lado, el formato del cuello del hábito, cuadrado y recogido será utilizado por este atuendo hasta los años 20 del siglo XVI, cosa que nos lleva a encuadrarlo en las dos primeras décadas de este siglo.