Francisco de Goya y Lucientes

La Piedad

Pintura al óleo sobre tela

83,5 x 58 cm

Procedencia: Zaragoza, colección particular

Bibliografía: Goya y Zaragoza 1746-1775. Sus raíces aragonesas. Museo Goya. Colección IBercaja. Páginas 144-145, reproducido en la página 148.

Goya representa la escena de la Piedad con gran economía compositiva. Centra la atención en el primer plano, donde sitúa las figuras de la Virgen y de Cristo, muerto sobre su regazo, dispuestos ante la Cruz, de la que únicamente se ve la parte inferior del madero vertical, y acompañados de varios símbolos de la Pasión: el cartel del INRI, la corona de espinas y los clavos.

Al igual que en otras pinturas de igual cronología, un foco de luz blanca procedente de fuera de la composición ilumina fuertemente las figuras y las recorta contra el fondo del paisaje, que permanece en penumbra, tal vez como alusión a la oscuridad que se hizo sobre la tierra durante las horas previas a la muerte de Jesús pero también como medio de dirigir la atención hacia la figura de la Virgen, a la expresión de su rostro –similar en su forma y disposición al de varios personajes femeninos que aparecen en las escenas representadas en la cartuja de Aula Dei– y al gesto de sus manos, en los que fundamentalmente reside el dramatismo de la escena.

La manera en que la obra está pintada, especialmente en la magistral interpretación de la luz sobre las distintas superficies, permiten datarla en fechas inmediatas a su marcha a la Corte. Su tamaño sugiere que, al igual que sucede con otras obras de este periodo de dimensiones similares, estuvo destinada a la devoción particular.